Cuello de Texto: el mal del móvil que podemos prevenir y curar

Cuello de Texto: el mal del móvil que podemos prevenir y curar

¿Cómo nos afectan las posturas que adaptamos cuando manejamos el móvil tanto a nivel facial como corporal? 

Sanis Natura, el Centro Integral de Terapias y Medicina Natural de Madrid que cuenta con las terapias más efectivas y demandadas para aliviar aquellas dolencias que nos impiden disfrutar de la vida plenamente.

En esta ocasión nos habla del “cuello de texto” un conjunto de afecciones que se generan por el excesivo uso del teléfono móvil y que podemos prevenir y curar.

Zonas afectadas

A nivel corporal el uso del móvil nos produce lo que se conoce como “Cuello de texto”, una mala postura que hace que nuestra columna llegue a soportar entre 15 y 30 kg más de presión sobre la región lumbar.

Esto es debido a que no se mantiene el cuello en un ángulo correcto, es decir, que inclinamos la cabeza hacia adelante para marcar un número de teléfono o para leer mensajes o escribirlos, según el ángulo de inclinación la fuerza de presión aumenta.

 

 

A 15º de inclinación 12kg, a 30º 18kg a 45º 22kg y a 60º 27kg. Estamos sobrecargando los músculos del cuello -trapecios, escalenos, esplenios, esternocleidomastoideos…-.

Con el cuello inclinado hacia abajo durante un cierto tiempo se producen estiramientos anormales del tejido espinal, lo que implicaría compresión de un nervio, hernias de disco, rigidez y dolor de cuello y hombros, dolores de cabeza, parestesias en brazos y manos etc.

Cuando miramos la pantalla del móvil nuestros ojos también se fatigan, nos inclinamos a ver letras que son muy pequeñas y puede dañarnos la visión, porque forzamos nuestros ojos. El brillo y color de las pantallas de los móviles es muy intenso y eso también nos afecta a nivel visual.

También afecta nuestra “papada”; la estamos incrementando cada vez que inclinamos nuestro cuello hacia adelante, la estamos presionando de manera inadecuada y por lo tanto, favorecemos su desarrollo.

En cuanto a los “mofletes” o carrillos, sostener el móvil entre el hombro y la cara produce una elongación de los músculos del cuello del lado contrario al que utilizamos el móvil y un acortamiento de los músculos en el lado en que estamos realizando fuerza para sostenerlo, asimismo podríamos tener problemas con los músculos de la masticación -Temporal, Masetero, Pterigoideo interno y externo- del lado en que sostenemos el teléfono móvil, puesto que los tenemos sometidos a presión excesiva que produce tensión neuromuscular de la articulación Termporomandibular.

Prevención del “Cuello de Texto” y otras patologías

-Mantener el cuello en posición neutral, relajado y alineado con la columna y hombros.
-Mueve los ojos para mirar o escribir en la pantalla del móvil. Aumenta el tamaño de las letras.
-Al escribir un mensaje sostén el móvil a la misma altura de tus ojos, estos protege tu cuello y tus muñecas.
-Tomate un descanso cada 15 minutos que estés con tu móvil. Mira arriba, abajo, derecha, izquierda y relaja tus ojos

 

Beneficios del yoga facial

  • Tonificación y relajación muscular.
  • Mejor irrigación sanguínea y oxigenación de los tejidos.
  • Rasgos más serenos, relajados, mejoramos la piel y sus expresiones.

Ejercicios de yoga facial

Ojos y vista

Elevamos la mirada llevándola tan arriba como nos sea posible, como si quisiéramos llevar los ojos hacia el cráneo. Al notar la tensión en el párpado superior contamos 5 segundos, relajamos las cejas despacio y abrimos los ojos. Repetir el ejercicio cinco veces.

Cerramos los ojos llevando las pestañas hacia abajo, manteniendo la tensión. Elevamos las cejas tanto como nos sea posible, con intención de elevar también los extremos externos. Colocamos los bordes inferiores de las manos sobre los globos oculares, presionamos ligeramente y abrimos las manos en abanico de dentro a fuera suavemente. Repetir unas cuantas veces.

Cerramos los ojos suavemente y damos un masaje ligero con las yemas de los dedos a los globos oculares a través de los párpados superiores e inferiores. Lo hacemos seis u ocho veces en sentido de las agujas del reloj y otras tantas en sentido contrario.

Cuello

Este ejercicio fortalece los músculos flexores de la cabeza, que van desde la mandíbula al hueso hioides (por encima de la nuez).

  • Colocar los talones de las manos bajo el mentón abarcando también la mandíbula, envolviendo todo el óvalo de la cara. Con la cabeza levantada, intentamos inclinar la cabeza hacia delante, mientras las manos oponen resistencia impidiendo que la cabeza baje. Mantener 7 segundos, y repetir tres o cuatro veces.
  • Colocar las manos entrelazadas en la nuca (nunca sobre las cervicales); presionar hacia delante oponiendo resistencia con la cabeza, mantener la presión 7 segundos y relajar. Repetir 4-5 veces. Con este ejercicio tonificamos y relajamos los músculos posteriores del cuello (principalmente los extensores cervicales), cuya acción es llevar el cuello hacia atrás.
  • Colocar las manos cruzadas detrás de la cabeza inclinada envolviendo la nuca (sobre el hueso occipital, nunca sobre las vértebras). La cabeza inclinada hacia delante e intentamos elevar la cabeza, mientras las manos oponen resistencia impidiendo que esta se eleve. Mantenemos 7 segundos la tensión y relajamos lentamente, y vamos llevando la barbilla hacia el pecho, manteniendo durante unos 10 o 15 segundos de forma estática, sin rebotes. La tensión adecuada al estirar debe llegar hasta la parte alta de la espalda, donde sentimos el estiramiento pero sin forzar. Repetimos dos o tres veces.
  • Colocar la mano sobre la clavícula sujetando los músculos que se encuentran por encima de ella. Elevar la barbilla estirando toda la musculatura anterior, y una vez estirados los músculos, desplazar despacio la mandíbula hacia delante y volver a la posición inicial. Repetir el ejercicio de 10 a 15 veces.

Papada

Colocar el puño debajo del mentón, colocar la lengua en el paladar y presionarla con fuerza contra el paladar con la lengua hacia arriba. Repetir 20 veces y mantener 10 segundos la última vez. Puede practicarse en cualquier momento, ya que es prácticamente «invisible» desde el exterior. Colocamos los puños de ambas manos bajo el mentón e intentamos abrir la boca mientras los puños oponen resistencia.

Imágenes: Pixabay

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